viernes, enero 02, 2026

Vuelvo al blog que empecé hace 18 años




Vuelvo a escribir aquí después de muchos años. En concreto, desde agosto de 2018. 

Año nuevo, propósitos nuevos.

Supongo que dejé de escribir en 2018 porque fue entonces cuando me lancé a emprender como freelance de la comunicación, y publiqué mucho sobre branding y marketing, y comunicación... abrí un newsletter, grabé vídeos… y entonces llegó la pandemia, en 2020. Había demasiado ruido. Y decidí no contribuir a poner más ruido. Así que dejé de publicar también newsletters y vídeos. 

Hoy, cinco años después, me pasa algo parecido a lo de la pandemia. Donde he publicado últimamente, Linkedin, hay mucho ruido, también porque con ChatGPT se publica mucho más. 

A mí me interesa escribir para pensar. Para reflexionar sobre temas, para ordenarme las ideas por escrito. Y si a alguien le sirve, mejor. Por eso creo que este blog, sencillo, muy vintage, puede volver a ser un buen lugar. Un espacio más calmado. Un sitio al que volver.

Aquí empecé a publicar en 2008, hace ya 18 años. 

La vida.

¿Cuál es el problema de la tecnología?





¿Cuál es el problema de la tecnología?
 
Este verano he visto un vídeo de Javier García-Manglano, investigador en ciencias sociales, que respondía a esa misma pregunta, tan intuida y comentada por todos, pero tan poco respondida. Aquí van algunas de sus conclusiones que me gustaron.

A su entender, el problema de la tecnología es el "FACILISMO". La tecnología -ese es el elemento común de toda tecnología- viene a facilitar la vida, y estamos en una sociedad fuertemente tecnologizada. Pero, ¿cuál es el problema de la vida fácil? Si pudiésemos, ¿tomaríamos una pastilla para aprender 10 idiomas súbitamente, o para hacer una carrera académica entera?, ¿tomaríamos una pastilla para tener 100 amigos?, ¿una pastilla que nos ahorre todas las comidas del día, o el deporte? ¿Cuál es el problema de decir que sí a todo eso? Nos ahorraríamos mucho tiempo, esfuerzo, etc. Es verdad, pero nos perderíamos el PROCESO. Y el proceso, donde hay esfuerzo, relaciones, fallos y aciertos, es lo que nos hace a nosotros, como personas. Hay cosas que no se pueden acelerar, o tratar como medios de consumo.

En una sociedad tecnologizada, donde se valora preponderantemente lo fácil, lo cómodo, se busca ahorrar procesos, la inmediatez. Y poco a poco se van desnaturalizando las cosas y sin darnos cuenta pasamos de priorizar lo fácil a lo bueno. "Lo que vale cuesta", dicen. Y es así, el bien tiene un componente árduo, y muchas veces escogemos lo fácil a lo árduo. El peligro de la tecnología, entonces, no es la adicción, es la MEDIOCRIDAD. Lo fácil se convierte en criterio de elección prioritario.

Cuando sometes a una gran fuerza los elementos, algunos se rompen, son frágiles. Otros resisten -la famosa "resiliencia"-. Fragilidad y resiliencia son dos términos conocidos. Lo interesante -y aquí entra en juego una tercera palabra- es que los humanos no solo no nos rompemos, ni solo resistimos, sino que mejoramos con el reto, con la fuerza ejercida sobre nosotros. Somos ANTIFRÁGILES: nos beneficiamos del desorden, del caos, del esfuerzo. Y por el contrario, cuando elegimos lo fácil, nos hacemos frágiles. Renunciamos a metas altas. Como en todo, in medio virtus: no se puede educar solo en la seguridad, ni solo en el riesgo, tiene que ser proporcional, conquistar cada vez más zonas de riesgo, salir paulatinamente de la famosa "zona de confort". Sin riesgo no se puede avanzar.

En definitiva, este autor anima a poner el valor, el foco, en lo bueno, no en lo fácil. No hay atajos para lo bueno. Uno se emociona con algo grande, se desemociona, le cuesta, pero sigue, y sigue, y al final llega un disfrute mucho mayor, con aquello logrado. A corto plazo, disfrutamos más de lo fácil. A largo, de lo bueno, de lo árduo, de lo conquistado. En la educación y en la propia vida, hay que ir subiendo el nivel de dificultad y riesgo, porque no estamos hechos para la mediocridad, sino para la grandeza. Y todo ello, sucede, principalmente, fuera de las pantallas.

Publicado originalmente en Linkedin, en agosto de 2025.


El futuro es de quien sepa conectar





Aquí estoy, esperando el vuelo, tomando un café en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv. Dos abuelos coreanos sonríen mientras hablan en la tablet con su nieta que está a miles de kilómetros. La pantalla se convierte en puente: la voz viaja, los ojos brillan, la distancia se acorta.
Al mismo tiempo, mientras venía en el bus, he leído dos informaciones que van en la misma línea: muchos jóvenes temen que la inteligencia artificial arruine sus carreras, por una parte. Por la otra, un alto directivo de Google lo confirma: lo que antes hacían cientos, ahora lo hacen tres.

Y pienso: entre esas dos imágenes está la clave.

La tecnología puede asustar si solo la miramos como amenaza. Pero también puede acercarnos, amplificar lo humano, darnos más tiempo para lo esencial.

El futuro del trabajo no será de quien más sepa usar una máquina, sino de quien mejor sepa conectar con otras personas. La empatía, la creatividad, la escucha, la capacidad de cuidar y de imaginar no pueden reducirse a código.

La inteligencia artificial cambiará la forma de trabajar. Sí. Pero lo que nos hará únicos seguirá siendo lo mismo que hace sonreír a esos abuelos frente a una pantalla: lo humano.

En eso está nuestro valor. En eso tenemos que centrarnos.

(La foto la ha hecho la IA: no me atrevo a pedirle una foto a estos entrañables abuelos 😄)

Publicado originalmente en Linkedin, en agosto de 2025.

Cambiarnos a nosotros mismos





"Cuando ya no podemos cambiar una situación dada, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos."

Esta frase de Viktor Frankl que acabo de leer ha dado en el clavo: es sencilla, es bien sabida, pero me ha dado la solución a situaciones en las que estaba pensando. Un amigo mío, ya fallecido, decía "Conviene recordar a diario lo que, a diario, de puro sabido, se olvida". Qué razón tenía. Y es que no por mucho sabidas las cosas las llevamos a la práctica con facilidad... Se nos olvidan a menudo.

Frankl, el de la frase, estuvo preso en campos de concentración nazis de 1942 a 1945. Él sobrevivió, pero su familia no. En medio del inmenso sufrimiento, observó la importancia que tienen nuestras elecciones, actitudes y respuestas a los desafíos de la vida.

Las vacaciones son un momento ideal para echar la vista atrás, agradecer el curso y darnos también cuenta de que hay cosas que no han salido como queríamos, hay personas que no han actuado como esperábamos, hay situaciones que se han enquistado, etc. Muchas no dependen de nosotros.

Y a veces hay que dejar de luchar contra lo que no depende de nosotros y aceptar el regalo que nos da la vida: cambiarnos a nosotros mismos, mejorar.

Y hete aquí el verano, que nos permite parar, con serenidad, para reflexionar, para imaginar cómo queremos empezar el nuevo curso con otra energía, con una mirada distinta. Qué podemos cambiar en nosotros para afrontar con nuevas perspectivas lo que no nos gusta.

Gracias a Dios, la vida no es estática:es una mejora continua, un reto apasionante. Cambiarnos a nosotros mismos, mejorar, no se improvisa. Requiere parar, pensar, planificar y actuar (y siempre, con espíritu deportivo, comenzar y recomenzar de nuevo).

¡Feliz verano!

Publicado originalmente en Linkedin, en agosto de 2025.

La vida va de sembrar





Después de 15 días en Kenia, en una de las zonas más pobres de Nairobi tengo clara una cosa: la vida va de sembrar, sobre todo amor y esperanza.

La vida va de empezar procesos, de servir a los demás en aquello que podamos, por pequeño que sea, hoy.

Da igual si no vemos los frutos de nuestras acciones. Otros los verán. Hoy hay que sembrar. Cada uno con los dones que hemos recibido podemos aportar mucho a nuestros iguales.

Cuando dejemos este mundo, solo nos llevaremos el amor que hemos sembrado.

Publicado originariamente en julio de 2025 en Linkedin

Nosotros no somos nuestro vehículo




Nosotros NO somos nuestro vehículo.

El otro día estuve en la presentación del último libro de Xavier Tarré. En la presentación, me encantó la intervención, muy sentida, de Esther Casademont Ruhí. Fue una preciosa aportación en la que habló de la esencia de las personas y, en concreto, hizo una metáfora inspiradora: en este mundo, nos dijo, todos hacemos un viaje, y cada uno de nosotros, para hacerlo, recibimos un vehículo.

Algunos reciben un Ferrari, para correr. Otros reciben un avión, para verlo todo desde arriba... otros reciben un patinete o una moto, para sortear los obstáculos rápidamente. Otros reciben un tanque o un bastón. Otros van en patines....

Y seguia: muchas veces en la vida nos confundimos a nosotros mismos con nuestros vehículos. Y nos decimos "¿yo porque tengo un bastón y no tengo un Ferrari?", o cosas por el estilo. Y es un error. Compararse es de las cosas que produce más tristeza y no produce ningún bien. Pero es que además nuestros vehículos (nuestra manera de ser, nuestro cuerpo, nuestras capacidades) NO somos nosotros. Es una trampa.

Hoy me ha llegado un vídeo de Mario Alonso Puig, muy interesante, en el que le preguntan qué sería de él si le quitasen todos los títulos....y habla también de esto mismo, de que nosotros no somos nuestro vehículo, no somos nuestros títulos, no somos lo que tenemos, o la manera concreta de estar en el mundo...

Así responde: "Si me quitan los títulos de médico, conferenciante, escritor, si me quitan la nacionalidad de español, si me quitan las dos funciones más importantes que ejerzo en la vida, que son como padre y esposo, si me quitan todo eso y tengo la sensación de que no soy nada, es que no me conozco. Porque lo más bonito es cuando a ti te preguntan quién eres y lo que contestas es "yo soy". No tienes que decir yo soy médico, sino yo soy. Porque tu esencia, tu yo profundo, no tiene que ver con lo que tienes, un título, una responsabilidad, sino con lo que eres.

Y sigue "muchas personas están tan apegadas a lo que tienen, que si les quitas eso, entran en una cosa que se llama vacío existencial o angustia óntica. Es decir, la sensación de que desaparecen. Y no, en ese momento empiezan a descubrir quiénes son" Interesante.

Tanto en la vida personal como profesional, dejemos de comparanos, haciéndonos de menos: todos tenemos la misma dignidad. Todos tenemos los elementos necesarios para ser felices: somos suficiente. Todos tenemos nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas y la gran perdida de tiempo en este mundo es compararnos. Lo que debemos hacer es dar lo máximo con lo que hemos recibido y disfrutarlo. Al 100%

Publicado originaramente en Linkedin, hace 5 meses.

Más derrotas que victorias. La importancia de darse otra oportunidad.



En la vida hay más derrotas que victorias.

Me gustó cómo lo dice Toni Nadal, el tío y entrenador de Rafa, sin dramatismo, como quien habla desde la experiencia. “Mi sobrino ha ganado 22 Grand Slams. Es el segundo con más títulos. Pero ha perdido 45 o 46.” “Djokovic, que es el que más ha ganado, ha perdido casi 50."

Incluso los más grandes pierden más de lo que ganan.

Y no pasa nada.
Porque lo importante no es no fallar.
Es no quedarse ahí.

Toni lo explica así:“Uno tiene que estar preparado para aceptar que a veces las cosas no salen bien… y tener la voluntad de superarlo.”

No se trata solo de talento.
Ni siquiera de suerte.
Se trata de algo más profundo: la disposición a insistir.

“La gente que triunfa en la vida normalmente es la que está dispuesta a darse más oportunidades.”

A veces no nos damos otra oportunidad.

No importa lo que no ha salido.
Importa si estamos dispuestos a volver.

Publicado originariamente en Linkedin, hace 6 meses.

Francesc Peula se jubila


Francesc Peula se jubila. 

Lo conocí en 2002, hace 23 años, cuando empecé a estudiar en la universidad, la Universitat Internacional de Catalunya. Él ya estaba allí, desde el primer día, como jefe de cafetería de esa nueva universidad, nacida cuatro años antes. Y ha trabajado allí hasta hoy, durante 27 años.

Nos hemos visto casi a diario desde 2002 a 2018, cuando yo dejé de trabajar en la universidad, en la que fui 4 años alumno, 2 años profesor y 10 años parte del personal de servicios, en el departamento de comunicación. Nos hemos visto cada día durante 16 años, pero apenas nos hemos cruzado unas palabras: bastaba una mirada, una sonrisa, un simple "hola", la mayoría de las veces.

Y es que Francesc es de esos que no necesitan hablar mucho para dejar huella. Puedo decir que ha sido una de las personas que más me ha enseñado en la vida profesional, y personal. Y pienso que lo ha hecho con promociones enteras de estudiantes, profesores y personal administrativo. Dicen que la palabra convence pero el ejemplo arrastra. Eso es exactamente lo que me ha pasado con Francesc.

Me ha enseñado mucho su manera de estar, siempre pulcro, siempre atento al detalle, siempre atento a las personas, siempre con soluciones. Nunca le he oído una queja. Ni una pérdida de paciencia, cuando la cafetería rebosaba cientos de estudiantes para 2 o 3 personas atendiendo en la barra. Siempre le he visto sonriente, dispuesto a ayudar. Discreto. Sereno. Humilde. Eficaz. Una presencia amable y constante. Una alegría sin estridencias. Una mano tendida.

Durante mis años en el Departamento de Comunicación, cuando organizábamos actos o eventos, trabajamos algo más de cerca. Y ahí lo confirmé: Francesc es de los que hacen que todo funcione, sin hacerse notar. Un imprescindible en segundo plano.

Con tan pocas palabras, me enseñó muchísimo. Es de esas personas a las que me gustaría imitar más: querría imitarle en estar más por las personas, atento. En saber cuidar. En servir sin aparentar. En sonreír sin motivo. Y a hacerlo todo con una elegancia que no se puede fingir.

Gracias por tanto, Francesc. Gracias de verdad. Por tu manera de ser. Por tu manera de estar. Y por tu manera de enseñarnos sin decir nada. Nos seguimos viendo, si Dios quiere.

(En la foto, Vicky García Bustos y Marianna Zanuy, que también le conocen desde hace más de 20 años . De ellas ya hablaremos otro día 😉)

hashtag#graciasfrancesc hashtag#personasquesuman

Publicado originalmente en Linkedin, hace 6 meses.

Estamos a una conversación de cambiar el mundo







Estamos a una conversación de cambiar el mundo.

Álvaro González Alorda pronunció hace un tiempo, en una sesión TED, una frase que me gustó: “nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos… y también en las que no tenemos”. Un recordatorio rotundo: muchas de las grandes transformaciones no llegan a través de proyectos millonarios, sino de diálogos auténticos.

«Hay momentos en nuestra vida en los que estamos abatidos… estamos como bloqueados… y a veces un amigo, a través de una conversación inspiradora, nos saca del hielo».

“Si has enviado 10 emails al día durante 10 años, has escrito 36.500”. Pero, ¿cuántos te han sustituido una conversación pendiente? González‑Alorda advierte que huir detrás de pantallas solo alarga problemas: menos correos electrónicos y más conversaciones.

Vivimos en un mundo roto: de amistades rotas, de oficinas rotas, de matrimonios rotos, de familias rotas. Y es verdad que uno no puede arreglar todo el mundo, pero puede intentar mejorarlo, a través de las buenas conversaciones, en su radio de acción. Muchas de las tensiones y conflictos se solucionan con una conversación.

Hay dos tipos de conversaciones -dice González-Alorda- la que te drenan la energía y las que te llenan el tanque de gasolina, las conversaciones inspiradoras.

¿Qué es una conversación inspiradora? Es aquella que llena el depósito de gasolina del otro. Para tener ese tipo de conversaciones es necesario preparar bien lo que queremos decir, estructurarlo con claridad y acercarnos con empatía. Pero también es dejar espacio para que el otro se exprese y contribuya al diálogo.

Estas conversaciones no siempre tienen efecto inmediato. En ocasiones, su impacto se manifiesta con el tiempo, incluso meses o años después. Pero siempre dejan una huella positiva, porque son un auténtico acto de conexión humana.

Hacia el final de su charla, el autor nos lanza un reto: elige una conversación pendiente. Puede ser con un amigo distanciado, un familiar con el que tienes tensiones o un compañero de trabajo que necesita motivación. Prepara esta conversación con cuidado, afronta con empatía y transfórmala en una conversación inspiradora.

No es tarea fácil, porque estas conversaciones requieren valentía y, a menudo, una dosis de humildad. Pero el premio es inmenso: relaciones más sanas, conexiones más profundas y, tal vez, un mundo algo mejor.

Estamos en una conversación de cambiar el mundo

González-Alorda nos deja con un mensaje que resuena: no podemos cambiar todo el mundo, pero podemos cambiar la parte que está en nuestras manos. Y esto comienza con cada conversación que decidimos tener. Porque, al fin y al cabo, las conversaciones son mucho más que palabras; son puentes que nos conectan, curan y transforman.

¿Te animas a apostar por esa conversación?


Aquí va el vídeo entero: https://lnkd.in/daXH3A_d


Publicado inicialmente en Linkedin hace 6 meses.

No es el momento de la tecnología, sino de las personas










Este no es el momento de la tecnología. Es el momento de las personas. 

Con esa frase, José María Álvarez-Pallete, expresidente de Telefónica, explicó en una graduación de la Universidad Villanueva su visión de futuro. Recordó que estamos en una época tecnológicamente extraordinaria, en la que el smartwatch que llevamos en la muñeca tiene 500.000 veces más capacidad de computación que toda la NASA cuando mandó un hombre a la Luna en 1969.

Sí, pero frente a los grandísimos avances, tenemos iguales retos. Y mencionó algunos de ellos: ¿Es éticamente aceptable seleccionar el coeficiente intelectual o el color de los ojos de nuestros hijos? ¿Debemos aceptar el estado de esclavitud digital en el que nos encontramos, donde nos pasamos la vida minando datos para que otros se hagan ricos con algo que nos pertenece? ¿Cómo protegemos a los menores de herramientas que les hacen aspirar a ideales de belleza que no existen y por tanto son inalcanzables, pero les generan ansiedad, frustración, depresión, ira y los aísla?

Y es que, efectivamente, hoy más que nunca -y estoy con él en esta afirmación- es el momento de poner a las personas en el centro y no olvidar que la tecnología está al servicio de las personas y no al revés. Es el tiempo de las ciencias sociales. Necesitamos tecnólogos, ingenieros, matemáticos y físicos, pero también abogados, economistas, sociólogos, filósofos, periodistas que comprendan este mundo y nos permitan redactar un nuevo contrato social. La tecnología -recordó- debe ser un ascensor social que nos eleve a todos y no solo a unos pocos.

Son “tiempos recios donde no hay un mapa, donde solo nuestros valores comunes nos pueden servir de pilar y guía. Las máquinas pueden emular razonamiento lógico, pero hay cosas que jamás podrán comprender o emular.”

Ese es el punto. No hay mapa, estamos en un terreno inexplorado y, a mi entender, solo los valores van a llevarnos por el camino correcto. Estamos en un cambio de era, pero creo que el faro que suponen los valores cristianos sigue vigente. No podemos volver a instaurar la ley del más fuerte, la del más listo, la del menos escrupuloso. Debemos volver a beber en los valores que nos han hecho más grandes, más prósperos, más humanos.

Hoy más que nunca hay que recordar que todos, seamos más o menos listos, más o menos guapos, tengamos la piel del color que la tengamos, tenemos una dignidad infinita. Hoy, cuando prima la rapidez y la eficiencia, hay que recordar que la vulnerabilidad merece un respeto mayor.

Ojalá que evitemos los “cantos de sirena” que suponen las ideas de un futuro tecnológico ideal, al que solo pueden aspirar unos pocos privilegiados. Son muy atractivos para todos, pero utópicos, peligrosos, engañosos. Y ya sabemos cómo acababan los barcos que seguían esos cantos que tan bien sonaban: naufragando.

Usemos la tecnología para el bien de todos. Es el momento de las personas, es el momento de los valores.

(aquí la lección magistral entera: https://bit.ly/4jUPnuc)


Publicado originalmente en Linkedin, hace 6 meses.

Menuda clase, Sinner.



Menuda clase, Sinner. 

Después del palo que supone perder la final más larga de la historia del tenis en Roland Garros, Sinner, con un aplomo tremendo, suelta un discurso de tres minutos en el que felicita no solo a Alcaraz por su victoria, sino a todo su equipo, y le dice que se lo merece y que está muy feliz por él.

Y luego agradece a su equipo, a los recoge pelotas, a los árbitros, a la organización, al público... y les dice que es un honor estar en ese campo, jugando, y que ellos lo hacen muy fácil.

Habla siempre como equipo, no en primera persona, como si su juego fuese solo cosa suya, y se queda con lo bueno, agradece lo bueno de esa situación, y reconoce sus sentimientos y los abraza: "hoy lo hicimos lo mejor que pudimos. Dimos todo lo que teníamos. Hace algún tiempo habríamos firmado poder estar aquí. Así que sigue siendo un torneo increíble, aunque ahora es muy, muy difícil, pero está bien"

En la derrota se conoce mejor a las personas, dicen. Con este discurso se conoce mejor a Sinner... ¡y menuda lección nos da!


Publicado en Linkedin hace 6 meses.

El poder de un buen 'like' de la persona correcta


 

"No te olvides de crear cada día. Es lo tuyo". Hace unos días me encontré, tras más de 10 años sin verla, a una persona que me ayudó mucho en mis inicios profesionales. Hablamos un rato, me pidió unos datos y le envié un mensaje de WhatsApp con esa información. Me respondió de vuelta con un gracias y con esas palabras que he puesto al inicio: "No te olvides de crear cada día. Es lo tuyo". Yo soy periodista y me dedico bastante, entre otras cosas, a escribir. Con eso de "crear cada día" se refería, supongo, a escribir. 

Ese día había estado en un funeral que me impactó, y tras considerar si escribir algo o no, me llegó el mensaje en cuestión. Lo vi como una señal. Escribe, pensé, aunque te parezca una tontería. "Crea cada día. Es lo tuyo". Y escribí un post que llegó a tener 500 likes y un alcance de 50.000 visualizaciones, algo que no me había pasado antes. 

En realidad, me impactó mucho más la frase recibida que la repercusión de ese escrito. Y hoy me ha vuelto a la cabeza. Esa persona me ayudó hace 20 años en mi primer trabajo y, tras muchos años sin vernos, con una sola frase vuelve a impactarme con fuerza. No es que tuviera especiales dudas profesionales, ni me dijese algo que no supiera, pero, de repente, una frase te recoloca, te refuerza, te anima, te reta. Una sola frase. 10 palabras. Cuánto poder. 

Y es que -hablo por mi- quizá no estamos acostumbrados a recibir ni dar feedback positivo suficiente, a confirmar a las personas en su camino, a ser amables y dedicarles un tiempo para decirles todo lo buenos que son, y en qué brillan y en qué cosas son buenos, aquellas cosas con las que hacen del mundo un lugar mejor. No hay que hacer las cosas por el "like", pero un buen "like", con hondura, de la persona correcta, ¡Cuánto anima!

Publicado en Linkedin, hace 8 meses.



Dos imágenes muy parecidas con pocas horas de diferencia



Estas dos imágenes tienen muy pocas horas de diferencia y, a mi entender, se parecen mucho. La primera imagen es la del féretro del Papa Francisco. La segunda, la del féretro de Xavi Argemí, un chico que falleció este martes, con 29 años, y que ha vivido con una enfermedad degenerativa, la última década sin apenas poder mover un músculo, en una silla de ruedas. Precisamente vengo de su funeral, lleno hasta los topes, y me ha dado que pensar, y por eso escribo.


Creo que los dos, Francisco y Xavi, cada uno a su nivel, han vivido hasta el último momento de la misma manera: SIRVIENDO, estando por y para los demás aún cuando no tenían apenas fuerzas. Los dos se han ido sin hacer ruido, como han sido siempre ellos. Y es que han hecho mucho bien de manera discreta. Parafraseando a un santo de mi devoción: han hecho el trabajo de 3000 haciendo el ruido de 3.

Xavi siempre pensó en los demás y, con su enfermedad, pensó especialmente en quienes, como él, estaban enfermos. Precisamente pensando en ellos y en sus familiares escribió un libro que ha sido un éxito de ventas (Aprender a morir para poder vivir), y también en los últimos días fue protagonista en la portada de La Vanguardia, en donde habló del valor de la vida y del amor. Durante todos estos años ha dado un testimonio fecundo a todos los que se le han acercado.

Los dos, Francisco y Xavi, son maestros de vida porque son mae
stros de SERVICIO. Es más líder quien mejor sirve a los demás. Nos han dejado dos líderes, con diferencia de unas horas, y su estela y su legado durarán para siempre entre quienes les conocimos.

Gracias por todo, Francisco. Gracias por todo, Xavi.


Publicado inicialmente en Linkedin, hace 8 meses.

Arriesgarse con la gente

Hace unos días terminé el libro Nunca te pares, la autobiografía de Phil Knight, el fundador de Nike. Este empresario, que empezó vendiendo zapatillas japonesas en Estados Unidos a los 24 años, fundó una empresa que hoy factura 50.000 millones anuales.

En sus memorias cuenta los primeros años de Nike, año a año, hasta 1980. Podría haber contado miles de cosas, espectaculares, como lo que pasó con Jordan y se cuenta en la película Air. Sin embargo, ni lo menciona. Se centra en cambio en la gente, y en el riesgo.

Así lo recoge en una anécdota hacia el final del libro, fuera ya de la cronología de los años, en la parte de reflexiones finales. Me parece que esas palabras resumen lo que quiere transmitir con todo el libro, y que vale no solo para Nike sino para la vida entera: "todo ha girado en torno a arriesgarnos con la gente". Me gustó, y me llevó a pensar. En realidad, sin riesgo y sin el riesgo que supone apostar por la gente, no se construye demasiado, o al menos nada que valga la pena.

Publicado en Linkedin hace 9 meses (no dice fecha exacta)

sábado, agosto 25, 2018

Iglesia: lo que es noticia y lo que no. Carta al New York Times

Hoy celebramos la fiesta de san José de Calasanz, sacerdote español que comenzó en 1597 la primera escuela gratuita de Europa. Él creó, organizó y sistematizó la enseñanza escolar graduada por niveles y ciclos en la enseñanza primaria tal como la conocemos en nuestros días.

En este día, recordando y dando gracias por los santos, que traen cosas buenas al mundo, copio una carta de un sacerdote a los periodistas del New York Times sobre los escándalos sexuales de la Iglesia. Ahora que arrecian en Pensilvania es buen momento para volver a sacarla a la luz. Me gustó. 

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Querido hermano y hermana  periodista:

Soy un simple sacerdote católico.  Me  siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo  en Angola como misionero.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en  vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa,  investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así  aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes…  Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones  periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas  de preconceptos y hasta odio.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique  tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del  lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las  medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la  dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Pero ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por  millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en  los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de  información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde  Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas  de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han  retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con  la distribución de alimentos y semillas. Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de  110.000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes  hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000  personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su  rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.  

No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las  noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la  calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen  de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros  sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un  refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa  por casa confortando los enfermos y desesperados. 

No es noticia que  más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería,  en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados  de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en  escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias  y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por  salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya  transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco  señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más  recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo  están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la  región… Ninguno pasa los 40 años. 

No es noticia acompañar la vida  de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que  sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido  comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que  un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la  Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a  Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada  criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas  ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento  ofendido.
periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.Sólo le pido amigo 

En  Cristo,

P. Martín Lasarte sdb
"Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia"

martes, junio 06, 2017

Relaciones, sobreinformación y redes sociales

Estoy leyendo estos días Laudato si, la encíclica sobre ecología del Papa Francisco. Fue un documento que tuvo una gran acogida, como lectura de cabecera, entre los casi 200 dirigentes mundiales que se reunieron en la cumbre del clima en París hace casi un año. Esa misma cumbre de la que ahora Donald Trump quiere desmarcarse. Recupera vigencia el tema y la Laudato si. Os recomiendo su lectura.

Hay una ecología de las relaciones a la que hace mención el Papa que deja algunas frases como las que siguen. Espero que os gusten y os ayuden a la reflexión. 

1) "Los grandes sabios del pasado, en este contexto, [de sobreinformación y saturación de redes] correrían el riesgo de apagar su sabiduría en medio del ruido dispersivo de la información". 

2) "La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental". 

3) "Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza"

4) "Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos. Sin embargo, a veces también nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento".

sábado, junio 03, 2017

Moltes gràcies, Carles Capdevila

Quan va rebre el Premi Nacional de Comunicació va pronunciar un discurs que és una joia, un document per a la posteritat, com molts dels seus darrers escrits i discursos. La seva virtut és que connecta amb l'eternitat, que està per sobre de les modes. Parla, com ell mateix reivindica, "de les veritats íntimes". Quan li van detectar el càncer, va fer un titular rodó: “L'ARA ha sigut el projecte de la meva vida i ara el meu projecte és la meva vida”. Es va quedar curt amb el titular. Cadascuna de les paraules que ha escrit després, fins el final de la seva vida, han posat de manifest que no només s'ha ocupat de la seva vida, sinó també de la dels altres. Amb generositat i esforç diari, ha fet servir la seva talaia mediàtica per reivindicar una manera de fer diferent, donant veu als qui no la tenen. I sense pretendre-ho no només ens ha ensenyat a viure, sinó també a morir. Ha marxat per la porta gran de la feina ben feta, de l'amor a la seva família, els seus amics, la seva professió, el seu país. Ha marxat una gran persona, ho hem vist aquests dies. 

En el discurs de què parlava a l'inici del post (el podeu veure aquí) hi ha cinc moments que són lliçons de periodisme i de vida, i que mereixen ser escoltades i reposades: 

1) "El periodisme no es innocent: no som simples miralls del que passa. Som còmplices d'aquest món mediàtic que dona veu a qui crida més, on és més fàcil sortir a la tele a fer l'idiota que sortir-hi per la teva preparació" "Hem d'assumir la responsabilitat i fer mitjans bén educats i educadors, benintencionants, que filtrin la mentida i que filtrin la mentida i no es conformin amb un espectacle de sí o no, sense matisos, disfressat d'informació i anàlisi" "És culpa nostra, prou de dir que és el que vol l'audiència. Hi ha proves que es pot arribar a molta gent fent productes de qualitat, que alimentin la ment i l'ànima en lloc d'intoxicar i excitar el pitjor de la gent. El que passa és que per fer això cal més esforç, més talent, més feina. Doncs au, a pencar i no a ser altaveu de cridaners, arrogants, estafadors, poderosos prepotents i mentiders". 

2) "El periodisme està al mig entre els poders i les persones, i ens hem equivocat perquè ens hem acostat més als poders que a les persones. Ens estem oblidant de parlar de la realitat de cada dia mentre convertim en protagonistes absoluts aquest circ de famosets, tertulians i declaracions polítiques, una olla de grills, una gran tertúlia global que és un teatret sobreactuat, una farsa que cansa"

3) "Reclamo més veritat als mitjans. I sobretot menys mentida, i menys ficció i menys sobreactuació i menys cinisme. Hem de ser més humils i autocrítics, abandonar les llotges VIP i els reservats de restaurants i trepitjar més el carrer o les sales d'espera dels hospitals o els barris. Comencem per les veritats intimes, les de cadascú. I expliquem la feinada de tota la gent que cada dia treballa de forma artesanal per arreglar el món amb les mans. Ells no necessiten el protagonisme, per això no el busquen, no tenen gabinets de premsa, no pressionen, estan massa enfeinats, però la societat sí que necessita saber què fan, perquè quan saps què fa la gent que arregla el món, la majoria voluntaris, recuperes l'esperança en la utopia que ens queda, una utopia que pot semblar d'estar per casa, la de les petites revolucions individuals de cada dia fins a transformar-ho tot".

4) " La llibertat de premsa no es defensa parlant-ne, elogiant-la, amb bla bla bla. No fem doble discurs. M'ha felicitat gent per aquest premi que em feia la vida impossible com a director i conspirava tant com podia perquè no fóssim independents. Prou cinisme. La llibertat de premsa la defensem els periodistes no cedint a pressions i l'haurien de defensar els poders tenint la dignitat de no emprenyar tant. Els més descarats són els poders econòmics, valgui la redundància. Aquests si et descuides volen posar ells el titular i la foto, van molt sobrats"

5) "Hi ha un col·lectiu que adoro i que és ignorat i silenciat pels mitjans. El de les persones que tenen cura de les persones. He necessitat estar malalt per descobrir els infermers i –sobretot– les infermeres. Per a mi eren igual de transparents que per a tothom. I ara sé que el de les meves estimades infermeres, de les quals aspiro a presidir el club de fans, és un col·lectiu que aguanta i humanitza la medicina i que demostra cada minut que tenir cura és molt més que curar. M’interessa la gent que pateix i la gent que té cura de les persones. Educadors, voluntaris, personal sanitari. I un munt de familiars. La cura de les persones solen fer-la les dones, és silenciada, poc valorada, no remunerada, o mal pagada. Els grans pressupostos són militars i tecnològics i financers, en un món de testosterona, perquè els poders encara són vergonyosament mascles i masclistes, i per l'activitat que ens fa més persones, la més important, la imprescindible, cuidar-nos els uns als altres, pocs diners i cap rellevància pública. El temps que em quedi com a periodista el vull dedicar a aquests herois: les persones que tenen cura de les persones, les que anomeno "persones persones". Persones que es dediquen a ser persones i cuidar persones". 

Hi ha un sant dels nostres temps que parlava de la necessitat d'ofegar el mal amb abundància de bé. Tu Carles ens has assenyalat el camí per fer-ho en l'àmbit del periodisme. 

Fa quinze anys t'escoltava tots els matins entre riure i riure. Qui m'anava a dir a mi que avui, després de tantes coses passades, escriuria aquest text només per dir-te una cosa: moltes gràcies, Carles.

sábado, junio 11, 2016

El momento de la generosidad

Empecemos un nuevo post sobre política, pergeñado esta mañana mientras corría, acompañado de unas excepcionales vistas, por la carretera de les Aigües de Barcelona. En España hubo una transición que, mitificada o no, tuvo y tiene todavía una gran aceptación. Permitió pasar de un régimen dictatorial a una democracia en la que todos los partidos pasaron a tener voz. Ese acto colosal de entendimiento, que fue en parte posible gracias a unas circunstancias de ilusión colectiva por un proyecto común, se ha ido desdibujando: necesita de un mantenimiento que no ha tenido. La principal característica que a mi entender tuvieron quienes hicieron posible la democracia, junto con la ilusión, fue la generosidad. Y ese es el elemento que debe volver para engrasar el engranaje que se puso en marcha con la transición. La democracia en España vive un momento de colapso, de ralentización, que contrasta con el dinamismo de los primeros años: en primer lugar, la política se ha burocratizado, enquistado, profesionalizado hasta traspasar líneas indeseables. Por otra parte, los intereses particulares de los partidos y los grupos o particularidades están substituyendo a los intereses colectivos, o los de todos. Además, la demagogia ha anidado en el caldo de cultivo de las distintas crisis y han entrado en escena "nuevos" populismos que simplifican uno o varios aspectos de nuestra realidad colectiva. Todo ello tiene un responsable: el bipartidismo que representan PP y PSOE. No creo que sean parte del problema, sino de la solución, pero a mi entender, la generosidad que tuvieron ciertos políticos hace 40 años, se debe traducir ahora en una gran regeneración de estos dos partidos. Y el pistoletazo de salida de la regeneración, si es que el espíritu de servir a sus conciudadanos es lo que les llevó a dedicarse a la política, debería ser un paso al lado de decenas de personas de estos dos partidos. No podemos arreglar nuestros problemas actuales con las personas que los crearon. En efecto, a mi entender, no es una cuestión de partidos, sino de personas y de sus valores.  Ojalá nos volvamos a ilusionar de nuevo con el gobierno de lo común. Solo será posible con la generosidad de muchas personas. 

domingo, abril 24, 2016

El aburrido y autoritario carril único

Esta mañana, mientras desayunaba en un agradable café de la bulliciosa rambla de Sabadell, he estado hojeando La Vanguardia. Sentado en una preciosa sala de principios del siglo XX, a la luz ténue de algunas lámparas de apoyo, la atmósfera animaba a leer opinión. He leído a Zarzalejos, a Mas, a Rahola y a Luna entre otros... Los artículos de Rahola y Luna, junto con la foto que ilustra este post, tomada de la sección de cartas al director de hoy, me han llevado a la reflexión.

Joaquín Luna escribía una oda al empresario y a la empresa privada, tan denostada y demonizada en nuestros días, siempre asociada a oscuros intereses. Esa misma empresa, formada por personas cuya iniciativa es el sustento de nuestra sociedad, se contrapone a menudo en el discurso oficial a lo público, lo legítimo, lo que está libre de intereses, lo neutro, lo bueno. Pilar Rahola cargaba por su parte contra un creciente Estado paternalista, que a través de sus políticos y leyes dirige a los ciudadanos y les dicta el modo correcto de pensar y de ser. Tanto Luna como Rahola se rebelaban contra ese autoritarismo sutil que quiere imponer un único modo de concebir la realidad.

Unas páginas más adelante, me ha dado que pensar la fotografía con la que un lector ilustraba su enfado contra un ciclista. A mi parecer no estorba a nadie en una avenida más que amplia, a pesar de estar fuera del carril bici. No tengo nada en contra de los carriles bici, ni seré yo quien vaya en contra del ordenamiento de lo público a todos los niveles, pero debe ser siempre en su justa medida. Parece que cala el discurso estatalista, y de vez en cuando hay que recordar que ante todo, lo primero somos las personas, con nuestras más variadas opiniones  y acciones, y donde no lleguemos nosotros, deberá intervenir el Estado. Nunca antes. Ese es el principio de subsidiariedad, que parece que en nuestros días se está convirtiendo en el de "substituteidad", en el que el Estado y lo público deja cada vez menos margen a que cada uno exprese y realice sus anhelos y convicciones. Y es peligroso que ese discurso cale, porque nos convierte en ciudadanos cada vez menos responsables, más comodos. La vida está llena de avenidas, de parques, de autopistas, de senderos, de caminitos, de pistas forestales. No dejemos que nadie nos reduzca a un aburrido y autoritario carril único. Primero las personas y luego, el Estado.

lunes, febrero 08, 2016

10 consejos para leer más

Hace tan solo unos meses me encontraba en una situación, con respecto a la lectura, por la que muchas personas pasan: leía a trompicones. Tardaba mucho tiempo en acabar los libros y cuando los acababa, pasaba largas temporadas sin leer, sin apenas darme cuenta, hasta que encontraba otro libro, muchas veces el primero que encontraba. Si has pasado por esta situación y quieres disfrutar más con la lectura, leer con más frecuencia y con más calidad, aquí van diez consejos que pueden ayudarte:

1. Busca razones para leer. Dicen que quien tiene un porqué encuentra un cómo. La primera condición para leer más es saber por qué debes hacerlo. Hace un tiempo escribí un post que puede ayudarte a encontrar razones. Hay muchas más: es uno de los placeres más gratificantes, importantes y útiles que las personas hacemos en nuestra vida.

2. Haz una radiografía de lo que has leído. Lista los libros que has leído: autor, título, y fecha de lectura. Puedes añadirle otros campos a la lista, como la valoración que haces de cada libro, etc. Cuando sabes dónde estás es más fácil saber hacia dónde puedes y quieres ir: con ese histórico sabrás cuáles son tus gustos y tus lagunas. 

3. Redacta una wishlist. Redacta una lista de libros que quieres leer. Algunos te vendrán casi "impuestos" al ver las carencias que hayas observado en tu lista de libros leídos. Otros serán libros que te hayan recomendado, libros que siempre has querido leer, etc. Esta lista te ayudará a tener siempre libros "en cartera", dispuestos para cuando acabes el que estás leyendo. Eso te evitará periodos sin lectura. 


4. Lee buenos libros. Tempus breve est. Hay muchos libros y poco tiempo. Compensa leer buenos libros. El otro día en JotDown leía una interesante conversación entre Javier Cercas y Enric González sobre la lectura. Uno de ellos decía que el novelista sabe "ver lo que hay debajo de las cosas, contar algo más real que la realidad" y añadía: el escritor tiene que "explicarte el alma humana". Hay que leer de todo, pero los buenos libros y autores explican mejor el alma humana que los demás. Aquí va una lista de 100 libros que elaboré hace un tiempo y que puede servirte como guía para leer buenos libros. 

5. Busca un tiempo cada día para leer. No es verdad que no tenemos tiempo para leer. Seguramente es que no tenemos interés. Una vez reforzado el interés (leer es al alma lo que comer al cuerpo), busquemos 10 o 15 minutos de los 1.440 que nos brinda cada jornada, para leer. Sea el tiempo que sea, cuando te pongas a leer evita dejar un capítulo a medias. El capítulo es la unidad mínima, con significado propio, de los libros. 

6. Alterna géneros, autores, formatos, idiomas, épocas, países, etc. Para disfrutar de la lectura es bueno ir alternando novela con biografías, poesía, teatro o ensayos. Tambien alternar libros largos con libros cortos, libros actuales con libros antiguos. Lo mismo es bueno hacer con los autores y sus nacionalidades. Si eres bilingüe, trilingüe o plurilingüe, alterna también idiomas. 

7. No leas más de dos o tres libros a la vez. Hay personas capaces de leer muchos libros a la vez, pero suele ser contraproducente. Los libros son conversaciones, ventanas a distintos mundos y puede ser dificil coordinarlos. Puede que nos perdamos los matices de cada uno de los libros que leemos. 

8. Tómate tiempo para la reflexión. Cuando sabes lo que quieres leer y coges el ritmo, puede pasar que tomes un ritmo que no te deje espacio para la reflexión. En las conversaciones -decíamos que los libros son conversaciones- los silencios son importantes, y también en la lectura. Bastará reflexionar al acabar con la lectura del día sobre qué nos ha querido decir el autor, qué hemos aprendido, etc. Y quizá nos animemos a escribir una pequeña reseña o unas líneas sobre qué ha supuesto ese libro para nosotros al acabarlo. 

9. Utiliza ediciones con aparato crítico. Cuando lees libros con cierto calado, que han influido en su época y posteriormente es bueno dejarse guiar por los expertos y usar ediciones comentadas. Conocer la biografía del autor, sus circunstancias históricas y culturales, las interpretaciones del libro, las notas de los traductores, etc. nos ayudará a entender mejor lo que leemos y la lectura nos será de más provecho.  

10. Habla sobre libros. Lee sobre libros. Anima a leer. El décimo consejo cierra el circulo y es el consejo que debe retroalimentar los puntos anteriormente mencionados. Cuando hablamos y leemos sobre libros, encontramos razones para leer, encontramos nuevas ideas para leer y nos ayuda a reflexionar. Además, cuando animamos a alguien a leer, porque tenemos muy claro el beneficio que supone para nosotros y el  que va a suponer para esa persona, estamos haciendo un favor no solo a esa persona sino a esa incalculable multitud de gente en la que esa persona va a influir a lo largo de los siglos. Vale la pena.